miércoles, 31 de julio de 2013

Memorias de Julio



















Julio es un tipo ebrio que no le gusta hacerse cargo de responsabilidades pues sabe bien que sus cualidades no lo ayudan en ciertos aspectos. La responsabilidad no es una facultad que haya desarrollado muy bien, francamente. Pero cuando Julio canta, o hace sus artes, se siente feliz. No tiene nada, no ha florecido Julio, pero tiene su amor. El amor a sí mismo. Las flores llegarán pero Julio no será el mismo entonces.

Cuando Julio canta se ilumina el cielo y llega, antes de lo prometido, un caluroso aplauso del Sol. Cuando Julio cree tener vacíos, sentir vacíos, no se equivoca, es que, aveces, sueña ser vacío también. Sueña no sentir Julio, para no sufrir. Su canto es vacío, pues no conoce cosas del tener, y muchas veces, tampoco del ser... Lo veo una vez al año a Julio, junto a su guitarra gris bajo un árbol. Un triste árbol de Lapacho donde escribe sus memorias rosas. Memorias de su corta conciencia. Frente al fin de su pensamiento habla con el árbol, Julio, amigo del viento y de lo pasajero. Tal vez Julio sabe mas que cualquiera de nosotros del desprenderse. Sabe mas del no-necesitar, Julio. Con su elegancia y dejadez Julio se aleja a fin de mes, para encontrarme después con enseñanzas por traer, nuevamente.
Tal vez Julio añora aprender mas que yo. Tal vez añora creer mas que yo. Pero yo, no soy Julio- por suerte-, tal vez.
En esos árboles de lapacho, las memorias de Julio comienzan a aflorar, bajo mi mirada nueva y desprendida. Su sabio cantar, a los oídos de la ciudad.
A continuación las memorias de Julio:

-Retraso horas en un colectivo camino a mis sueños.

Delante a un monitor pueden acontecer mas horas
pero las soledades frías, claustras, privadas ya no soplan como ayer.
Retraso horas buscando encontrar el porqué de las posibilidades que jugué.

-Alguien lloró por mí, pidió mi mano.

Pidió mi mano para siempre.
Me trajo una  falta en el pecho
FALTA. Vacío.
Se fueron ya sus días.
Los grises de sus días que me matizaban,

-Las palabras no afloran porque sí,

se han vuelto mudas una vez mas
las instancias en las que no reconozco mi voz ni mis miedos
ni las culpas que las hacen o camuflan
El hecho es: De nuevo al camino, de nuevo la partida
De nuevo el momento de resucitar.-

-Guardé vicios, soledades, necesito el espacio para sufrir

sufrir los espantos de estos momentos
para recuperar mi alma melancólica
recuperar la bruma necesaria para escribir
aunque aveces prefiero ser feliz a tener la razón
-escuché la canción-.

-Y la felicidad no me cuesta , nada creo que cuesta hoy.

La tranquilidad de la nada. La paz lograda. Al fin.

domingo, 14 de julio de 2013

Gris

Era blanca la mañana, o gris.
Mi paleta de colores mental no está del todo cuerda. O tal vez soy yo.
Cruzaba el puente cuando creía que el mundo terminaba en ese recorrido. En ese mezclado de cielo con río.
En ese costado de amor con frío.
Fueron entonces las luces (de un sol que no llegaba a vislumbrar) las que me hicieron caer en cuenta que nada es único, nada es propio en sí. Nada pertenecía a su cuerpo, nada pertenecía a su forma, a su masa, a su historia. Nada bebía de la certeza ni de la gloriosa verdad.
Todo era un punto intermedio, o un sin punto. Todo yacía en un casi ser, o un llegar a ser.
Todo carecía de Dios, o lo tenía a montones. Todo carecía de sonido y de gusto.
El mismo río, el mismo cielo. En la mitad del puente, la mitad de todo. O la mitad de la nada. No había reflejo, no había 8 AM, no había pasado, no había lluvia.
No había culpa ni húmedas angustias.
Recordé una frase. La intermitencia domina. La ausencia ilumina. La carencia vigila.
La inocencia del arte. La inocencia del soldado herido, en la ciudad del plomo y del hollín.
Dejé pasos desperdigados en todos los jardines.
Dejé arrasadas a las flores del invierno. Dejé un millón de huellas de cuero en las calles rociadas por el amanecer.
Sonaba Camelo en mis oídos. Ya no dolía tanto.
A la mañana cuesta encontrarme y, aunque una distorsión  me rescate,
la ausencia ilumina.

jueves, 4 de julio de 2013

Sobre tener y soltar

A menudo escuchaba los rezongos de personajes pasajeros en mi vida. Rezongos cuasi insoportables, habladurías malditas intentando captar atenciones. Tan vacías como el sentido de sus vidas. Aveces pienso, afortunado soy. No hay panes para todos en la tierra, claro está.Los dichos mal trechos por perder lo que , al menos para ellos, les pertenece. Este mundo te prepara para aferrarte. Aferrarte y apropiarte. ¿qué es lo propio, sino sólo los instantes que se brindan a los demás, a lo demás? Ese afecto, esa pasión, desbordada y dirigida. Es tan enfermo aferrarse. Querer que las cosas sean tan nuestras como nuestras pasiones. Es tan absurdo encerrarse y negarse a no vivir en el vértigo. Tan aburrido.¿Aquel que tiene es realmente feliz? ¿Aquel que necesita puede ser feliz? ¿o, acaso, la felicidad no estará en aprender a vivir, sin tener, a vivir sin depender de lo que tenes? Pobre de aquél que mucho tiene y quiere tener mas... cuan infinita y desbordante será su angustia. Tener y soltar, para volver a tener. Es un hermoso juego que me gustaría aprender, para luego olvidar y volver a buscar lo que deba encontrar... Soltar, pensé. Aferrarse y soltar. Lo que tengo ahora y esta felicidad, soltarla, y dejar venir lo que tenga que venir. Iré a buscarla siempre un paso mas allá. Soltar, pensé. Buscar, pensé. Cuando sólo tengo una vida y es lo que queda por jugar...No porque sí cayeron tantas hojas al suelo
No porque sí sufrieron cada lágrima mis cuentos
que para sanar aquí, estando medio muerto
Mitad feliz mitad contento
Un brazo en pos de respirar
y otro en mira al porvenir
no porque sí yo elegí
soltar la victoria y volver a jugar
cuantas veces tenga que jugar.
Así el azarasí mi pesarse ha de repetir
siempre una vez mas.
Soltar
Insisto, soltar.

creí que estaba quieto y empecé a bailar si todo es un momento en este cuento yo no me quedo quieto nunca más creí que estaba muerto y ...